SOCIALISMO DESDE ABAJO



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¿Que es el socialismo? - una conversa


18/07/2026 | 24 vistas | miguel silva







¿Qué es el socialismo?
Por Miguel Silva
 
 
En una sociedad socialista, se socializa la producción y por ende la vida.
 
Introducción

Para conversar y discutir el socialismo, primero tenemos que estar de acuerdo sobre qué es socialismo. Lo que sostenemos es que socialismo es una sociedad donde la vida es socializada.
Socializar es eliminar la propiedad privada y crear la propiedad social; la propiedad es la expresión “legal” de control efectivo sobre la producción y distribución de los productos. Por ende, la propiedad social es expresión “legal” del control efectivo ejercido por los productores directos para cumplir las necesidades de la mayoría de la población.
Por otro lado, la propiedad privada es expresión “legal” del control social ejercido por los que compran las capacidades de los productores y las usan en la generación de plusvalía. Ejercen ese control tanto en empresas privadas como estatales donde son los dueños (o gerentes) o altos funcionarios del estado; son “personificaciones” de capital.
Y capital es la relación social entre los productores directos y los que compran sus capacidades y las ocupan en el proceso productivo. El control social efectivo que ejercen es posible hoy porque el capitalismo ha creado una clase de billones de productores directos cuyas labores están integradas.

En estas líneas hablamos de la alternativa a la producción e intercambio para un mercado. Donde NO es el mercado el que se encarga de organizar el proceso de producir y distribuir, sino donde las decisiones conscientes y democráticas del ser humano son centrales en la producción y distribución.
 

¿Cómo se desarrolló la propiedad privada?

La propiedad privada creció cuando se separó el uso de los productos de su intercambio en el mercado. Es decir, cuando los productores directos perdieron el control efectivo sobre la producción y sobre sus productos.
Un ejemplo de este proceso fue la destrucción de las comunidades mapuches por los españoles invasores cuando llevaron gran número de los hombres mapuches a trabajar en los lavaderos de plata.
Otras personas, los encomenderos y luego los terratenientes, se quedaron tanto con los productos como con los productores en sus manos.

La propiedad privada llegó a ser una forma generalizada bajo el capitalismo, donde no se produce por uso sino por el intercambio e incluso la capacidad de producir se vende en el mercado. Esa capacidad de producir, la fuerza de trabajo humano, se vende por un sueldo para sobrevivir y se compra para conseguir más y más fuerza de trabajo vivo también para acumular ese trabajo integrado en elementos de capital como medios de producción. 
Un ejemplo de la diferencia entre la producción bajo la propiedad privada y bajo la propiedad social, sería la distribución en el supermercado Lider y la distribución en un supermercado popular.
En del Líder, se venden y se compran los bienes; es un centro de compra y venta.
En el supermercado popular, los consumidores entrarían y llevarían lo que necesitaran; es un centro donde se distribuirían los bienes según las decisiones tomadas por los mismos productores y consumidores.
Este supermercado es un ejemplo de la recuperación de la producción “de uso”, de las manos del mercado de intercambio.
 
La historia de la recuperación del valor de uso y la eliminación del mercado.
Es decir, la historia del sentido del socialismo.



En las siguientes líneas, conversaremos sobre dos formas históricas que ha tomado la discusión de la producción social como alternativa al capitalismo como forma de producción privada.

En la primera sección, conversaremos sobre esa alternativa –Socialismo--, como el ejercicio del poder de los y las trabajadores.

Marx comenzó su gran obra sobre el funcionamiento del capitalismo (Capital) con esta frase:
“La riqueza de las sociedades en que impera el régimen capitalista de producción se nos
aparece como una "inmensa conglomeración de mercancías" y la mercancía como su forma elemental.
Por eso, nuestra investigación arranca del análisis de la mercancía.” 
 
Es decir, la producción capitalista es producción para un mercado donde se intercambian los productos a través del mercado. Pero en una sociedad libre, se produce para el uso. Es decir, decidimos qué necesitamos y luego producimos aquellos productos o servicios.
Marx describe ese tipo de libertad, donde…

“El cambio que se realiza originariamente en la producción —el cual no sería un cambio de valores de cambio, sino de actividades determinadas por necesidades colectivas, por fines colectivos— incluiría desde el principio la participación del individuo en el mundo colectivo de los productos… o sea el cambio de los productos no sería en general el medio que mediaría la participación del individuo en la producción general.” 
 
 
Y podría describir nuestro supermercado popular en estas palabras…
 
“El producto colectivo de la asociación a que nos referimos es un producto social. Una parte de este producto vuelve a prestar servicio bajo la forma de medios de producción. Sigue siendo social. Otra parte es consumida por los individuos asociados, bajo forma de medios de vida. Debe, por tanto, ser distribuida.”
 
“Finalmente, imaginémonos, para variar, una asociación de hombres (y mujeres)  libres que trabajen con medios colectivos de producción y que desplieguen sus numerosas fuerzas individuales de trabajo, con plena conciencia de lo que hacen, como una gran fuerza de trabajo social. 
 
 
La organización de esa “gran fuerza de trabajo social” ha sido tema de debate desde hace siglos y el punto de vista sobre su significado que tiene cada uno, depende en gran parte sobre lo que entiende por el socialismo.

 
Rosa Luxemburgo, por ejemplo, que llegó como mujer joven a Alemania, país que había pasado casi 50 años bajo una organización de democracia parlamentaria, un crecimiento capitalista sostenido y organizaciones sindicales y sociales masivas. El capitalismo ya había integrado el uso de créditos y gremios de empresarios en su funcionamiento,  para dar la impresión que ya no era un sistema anárquico de producción, sino uno de negociaciones y desarrollo planificado y racional.

Frente a esta situación, los dirigentes del partido alemán de los trabajadores sostenían que podían organizar una transición gradual y negociada hacia un país más democrático dónde se podía vivir mejor porque el sistema capitalista que conocían ya era planificado y racional. Su nombre para esa organización social era el “socialismo”.

Rosa los criticó mucho e insistió que:
“…la teoría de la acción paralela entre la socialdemocracia y los sindicatos… se basa, efectivamente, en la ilusión que despierta el tranquilo y “normal” período de la sociedad burguesa, en el que la lucha política de la socialdemocracia parece diluirse en la lucha parlamentaria... Por su naturaleza, es un trabajo político de reforma, al igual que los sindicatos expresan su labor de reforma económica.
La especialización en su actividad profesional de dirigentes sindicales, así como la natural restricción de horizontes que va ligada a las luchas económicas fragmentadas en los períodos de calma, concluyen por llevar fácilmente a los funcionarios sindicales al burocratismo y a una estrechez de miras.” (Huelga de Masas)
 
Sin embargo, durante las huelgas masivas, cuando se ponen en marcha grandes masas de trabajadores,
“la lucha económica es la que conduce de una situación política a otra; la lucha política produce la fertilización periódica del terreno en el que surge la lucha económica. Causa y efecto permutan sus posiciones en todo momento, y, de este modo, el elemento económico y el político, lejos de diferenciarse nítidamente o de excluirse recíprocamente, como pretende un pedante esquema, constituyen dos aspectos complementarios de las luchas de clase proletarias …En la revolución, donde la propia masa aparece en la escena política, la conciencia de clase se vuelve conciencia práctica y activa.”  (Huelga de Masas)
 
Es decir, el socialismo no es la extensión de la reforma política/económica de un sistema capitalista ya planificado y racional, sino el ejercicio de la conciencia práctica y activa de los productores.
 
Por su parte, Luis Emilio Recabarren (nació en 1876 y Rosa Luxemburgo en 1871), formuló su propia versión del socialismo:
 
“-Queremos vivir bien; eso es todo. La organización industrial capitalista no nos permite poder vivir bien, porque nos obliga a soportar un régimen de esclavitud, de explotación y de opresión.
 
Al mantener el régimen del salario, nos mantiene esclavizados a ese régimen. Nosotros sabemos que los pobres somos la mayoría del mundo, la mayoría de cada pueblo y sabemos que tenemos derecho a disponer, a ordenar, a organizar el mundo en cada pueblo, como sea nuestro deseo de vivir mejor la vida.
 
Entonces eso es lo que queremos; organizar la vida industrial, a nuestro gusto, quieran o no quieran los capitalistas y gobernantes, para darnos el bienestar que queremos y que necesitamos...
 
En cada industria, faena u ocupación donde hayan más de diez personas mayores de 18 años ocupadas, estas mismas reunidas en asambleas, elegirán a sus jefes administradores y encargados o capataces para la dirección y administración de cada sección de trabajo y de toda una industria.
Los administradores o capataces, estarán bajo el control de sus respectivas asambleas y le deben cuentas de sus actos.
Las asambleas fijarán salarios, honorarios, condiciones de trabajo, precios de venta de los productos, y todo lo que fuere necesario determinar, oyendo los consejos de los técnicos cuyos informes pidiere" (Qué queremos los Federados y Socialistas)
 
Es decir, la organización industrial capitalista se esfuma bajo la democracia directa que ejercen los y las productores directos en sus asambleas. Esa organización social o control efectivo se llama Socialismo.
 
Y Como parte de su obra de hacer una revolución socialista, Vladimir Lenin hablaba en términos teóricos más bien generales sobre este mismo ejercicio de poder efectivo por parte de la clase trabajadora.
“… desde finales del siglo XIX las épocas revolucionarias hacen surgir un tipo superior de Estado democrático; un Estado que, en ciertos aspectos, deja ya de ser, según la expresión de Engels, un Estado: ‘no era ya un Estado en el verdadero sentido de la palabra’. Nos referimos al Estado del tipo de la Co- muna de París, que sustituye el ejército y la policía, separados del pueblo, con el armamento directo e inmediato del pueblo. (Tesis de abril)
 
Y en esos estados democráticos…
“Los medios de producción han dejado de ser ya propiedad privada de los individuos para pertenecer a toda la sociedad. Cada miembro de ésta, al ejecutar una cierta parte del trabajo socialmente necesario, obtiene de la sociedad un certificado acreditativo de haber realizado tal o cual cantidad de trabajo. Por este certificado recibe de los almacenes sociales de artículos de consumo la cantidad correspondiente de productos. Deducida la cantidad de trabajo que pasa al fondo social… (Estado y Revolución)
 
El significado de esa frase “deja de ser ya propiedad privada de los individuos para pertenecer a toda la sociedad” ha sido peleado desde hace mucho tiempo. ¿Un gobierno o estado que reclama ser representativo de la clase trabajadora y que controla la producción, puede decir con verdad que ha cambiado la propiedad de privada a social?
 
 
 
La historia de la recuperación del valor de uso y la eliminación del mercado.
Es decir, la historia del sentido del socialismo.

 
Segunda Sección : El significado del Estado “en manos de la clase trabajadora”.
 
Gobiernos, militares izquierdistas y hasta organizaciones religiosas han reclamado el derecho de hablar “en nombre de” la clase trabajadora y por ende decir que el país donde mandan es “socialista”.
Por ende, preguntamos ahora si el control de la economía por el estado es un tipo de socialismo.
 
En Chile, el Estado comenzó a intervenir en la economía desde la primera guerra mundial en 1914. Esa intervención estatal se estaba generalizando durante los siguientes 70 años en muchos países del mundo. Ya no eran los y las capitalistas como individuos sino el conjunto de explotadores -- el Estado --, que llegó a ser la “personificación del capital”.


Los Socialismos reales.

El ejemplo más conocido del control efectivo estatal sobre una economía fue en los países de los “socialismos reales”. En esos países, aunque no se compraban y vendían productos exclusivamente en un mercado interno y por ende sus empresas no hacían competencia directamente entre sí para ganar sus ganancias, el capital nacional como conjunto SÍ hacía competencia con otros capitales nacionales o bloques en forma directa o indirecta a través de su integración en el bloque “socialista”. En esa manera se imponía la competencia en el mercado.
Sin embargo, este "socialismo" NO incluía control social sobre la producción y productos por parte de los productores , por ende la propiedad, que ya vimos que es la expresión legal del control efectivo que se ejerce,  era “privada pero estatal”, porque no eran los productores los que controlaban la producción sino otros.
 
Y mientras el derecho a la “propiedad privada” es el sustento ideológico del capitalismo privado, era el “estado comunista” como vocero de la clase trabajadora y que supuestamente ejercía el poder efectivo sobre el país, el sustento ideológico de este capitalismo de estado.
Es decir, en los “socialismos reales”,  un partido organizaba, centralizaba y usaba una falsa ideología marxista para asegurar el éxito en su proyecto de acumulación y competencia internacional.
 
Ahora bien, desde 1989 en adelante, hubo una serie de cambios en la organización social de la producción en los países que ganaban el título de “socialismos reales”. Empresas estatales de gran tamaño pasaron de manos del estado a manos de oligarcas en poco tiempo, y muchas de esas empresas han quebrado en el intento de hacer la competencia directa con empresas en otros países. 
 
Pero el paso de control de esas empresas del estado a manos privadas fue tan fácil porque los oligarcas ya las controlaban (como funcionarios del estado y del partido). En ningún caso los y las trabajadores de aquellas empresas se oponían a la transición de capital-estado a capital-privado porque no ejercían ningún tipo de control social sobre sus vidas. En fin, capitalismo de estado no es una forma de socialismo donde la propiedad es “social”, sino una forma de capitalismo donde la propiedad es “privada”.
 
 
Revoluciones no-socialistas y socialistas.
 
Ahora bien, partidos u otras organizaciones sociales han hablado en nombre de la clase trabajadora u otras clases en múltiples situaciones. Por ejemplo, durante el período después de la segunda guerra mundial en 1945, cuando una serie de países lograron liberarse de las cadenas del colonialismo, en muchos casos, en los países liberados, no eran los y las trabajadores y campesinas que ejercían control sobre sus vidas y la producción, sino el control se quedaba en manos de un estado dirigido por organizaciones compuestas por militares, intelectuales o profesionales que habían dirigido las rebeliones nacionales y que insistían que su país nuevo era “socialista”
En estos casos, la importancia de esta falsa ideología “marxista” como sustento de una nueva clase capitalista era muy importante. Es decir, proclamar que el estado era organizador del socialismo mientras era, de verdad, organizador del capitalismo de estado, necesitaba una ideología que eliminara de la naturaleza del socialismo la necesidad del control democrático desde debajo.
Pero en verdad, socialismo es una sociedad controlada por las organizaciones mismas de los y las trabajadores. Esas organizaciones SON el Estado y SON el socialismo.
 
Los límites de la Reforma.

Acá en Chile, la UP incorporaba el control estatal como pilar central de su proyecto.
La estrategia de la UP fue basada en las condiciones de su éxito en las elecciones de 1970: se dividió la derecha en dos sectores, por lo tanto, como manera de evitar la reconstitución de una derecha unificada, el gobierno mismo ponía límites en los cambios que iba a implementar: por ejemplo, su Área Social no integraba empresas de tamaño medio y control sobre la distribución.
Cuando estos límites impuestos por el mismo gobierno crearon condiciones donde el gobierno no podía actuar, nacieron nuevas organizaciones de poder popular como los Cordones Industriales. Un nuevo país controlado por ese tipo de organizaciones sociales habría sido, de verdad, socialista porque el control efectivo sobre la producción y los productos habría sido ejercido por ellas.
Sin embargo, la definición del Socialismo en el proyecto de la UP fue otra, basada en largas décadas de experiencia en la política parlamentaria.
 
El caso de China

El país que más provoca debate sobre este tema del socialismo o capitalismo hoy en día, es China.
En China, el sistema de salud es privado y cientos de miles de mujeres laboran en la producción de las fábricas de I-Pad sin ningún control sobre la producción ni sus productos. Sin embargo, igual se dice que China es socialista porque el Estado, es decir el partido comunista que se organiza como Estado, controla gran parte de la producción y manda en el país.
Sin embargo, los y las trabajadores (y menos los campesinos) NO ejercen ningún tipo de control directo sobre sus vidas. Claro, se puede decir que SI lo ejercen a través del partido comunista que es el estado. Pero un partido – estado que habla y ejerce control “en nombre de” la clase trabajadora, controla la propiedad que es PRIVADA porque NO ES bajo el control social efectivo ejercido por los mismas y mismas trabajadores.
En fin, podemos describir China como un país dónde el partido-estado es la “personificación” del capital que habla en nombre de la clase trabajadora.
 
 
Conclusiones

En estas líneas hemos analizado la propiedad privada como expresión “legal” del control efectivo sobre la producción por una clase distinta a los mismos productores y consumidores.
La alternativa a esa producción para el mercado es una organización social de la producción, “social” en el sentido que sea efectuado por los mismos productores. Es más, que el control democrático directo sobre la sociedad y la producción por los mismos productores es la esencia de esa sociedad. Sin control directo desde abajo por la mayoría de la población, no hay socialismo.
Concluimos también que aquellas teorías que usan la terminología de Marx para insistir que sociedades donde clases sociales que dicen que son los representantes de los productores directos, pero que son los que realmente controlan la producción, son en un sentido u otro sentido socialistas… aquellas teorías usan el Marxismo como una ideología falsa en manos de esas clases que mandan “en nombre de” los productores, pero que son la clase dominante ellas mismas.





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